Cuerpo – Cerebro – Espiritu

Cientificos investigan las raices corporales del espíritu

por Martin Hubert
„Embodiment“, la „corporeización“ o toma de cuerpo, es el concepto central de una nueva dirección del pensamiento científico. Investigadores del cerebro han descubierto que el cerebro es un organismo vivo y que el espíritu sólo se puede entender a partir de dicho organismo.
Los cientificos del conocimiento entienden la percepción como una interacción entre cuerpo y medio ambiente.

Dónde terminará todo esto? Se despiden las Ciencias Naturales definitivamente de la estricta separación entre Espiritu y Cuerpo? O es la idea de un espiritu corporeizado solamente una teoría de moda que promete más de lo que puede realizar?

Primero fue el Big Bang original, la gran explosión que dió origen al Universo. Después el espacio incorporeo se extendió animado solamente de radiación. Luego empezó la Materia a dominar en el Cosmos. Los átomos se combinaron en moléculas. Las moleculas formaron células y de las células derivaron organismos: organismos vivientes.
Finalmente ocurrió la transformación milagrosa: de las celulas de esos cuerpos se formaron cerebros.

Desde entonces ocupa a los portadores de ese espíritu un problema dificil de resolver. El espíritu, en tanto que grado más alto de la Evolución, parece construir un mundo propio que no se puede entender más que a partir de sí mismo. Pero por qué depende del cuerpo – y qué significa esto?

Desde la entrada en el siglo XXI se ha despertado un mayor interés acerca de este problema, interesando a más amplios circulos. Sus representantes hablan de „Embodiment“, de „corporeización“ o de espíritu „corpóreo“. Según su opinión todo lo espiritual se puede entender solamente cuando se ve como producto de la interacción entre el cuerpo y su medio ambiente. Shaun Galagher, filosofo de la University of Central Florida y uno de los pensadores pioneros de la idea del Embodiment, lo explica de la siguiente forma:
La formación de nuestro cuerpo determina las experiencias que con él podemos hacer y tener. Si usted tuviera otro cuerpo entonces percibiría usted el mundo de manera muy diferente. Haga usted el siguiente experimento mental: que pasaría si la llamada „alma humana“ fuera arrancada del cuerpo humano y transplantada en una rana? Seguiría usted teniendo la misma visión del mundo que antes? Yo diría: naturalmente no! Pues el ojo o el cerebro de la rana estan hechos de otra manera y estan adaptados tan especificamente a su medio ambiente que el mundo de la rana y el mundo del ser humano se diferencian enormemente el uno del otro.

Inteligencia, conciencia y pensamiento se derivan de la actividad del ser humano en su medio ambiente. Una actividad que descansa sobre una básica interrelación con dicho medio ambiente. Hasta dónde se llega con esta aproximación? Con que eficacia se le puede fundamentar experimentalmente ?

Vibraciones, que nos recorren alrededor de las caderas. Las vibraciones son originadas por motores diminutos que están montados en la cara interior de un cinturón. Con este cinturón los investigadores de la Universidad de Osnabrück se han planteado la sorprendente cuestión siguiente: Puede el ser humano sentir el cielo? Pueden los humanos desarrollar una nueva forma de percepción sensorial si su cuerpo interactua de una manera especial con el medio ambiente? Para investigar esta cuestión un grupo de investigadores del cientifico del conocimiento Peter König colocaron el citado cinturón vibratorio a cinco personas. Una brújula eléctrica incorporada señalaba al cinturón la posición del Polo Norte magnético.
Son 13 Vibratores que les rodean circularmente de tal manera que uno de ellos está siempre activo. Y es precisamente aquel que apunta al Norte – y así pueden sentir el Norte!
Hasta ahora solamente se sabe que algunos animales como las palomas, las tortugas marinas o los tiburones utilizan la información magnética para orientarse. La cuestión es si el ser humano puede hacerse receptible a la información magnética medioambiental, lo cual resultaba para Peter König un importante Test para el concepto del Embodiment. „Muevanse!“ recomendó a las personas del experimento durante una fase de entrenamiento que duró varias semanas.“Exploren activamente con el cinturón el medio ambiente, vayan en bicicleta, vayan por campos y montañas, visiten ciudades que desconocen! Después de que las personas se acostumbraron activamente al cinturón se sometieron a distintos experimentos y test. Uno de ellos consistía en una pregunta muy elemental: Les ayuda ese nuevo sentir corporal a orientarse mejor en el medio ambiente?
A los probantes se les había colocado una venda en los ojos que les impedía ver y tenían que ir a través de un determinado laberinto, una especie de patio de escuela, y encontrar el camino de regreso. El cinturón ayudó practicamente a la totalidad de los probantes. El cinturón tenía un evidente eficacia.
Las personas participantes con el cinturón encontraron más rapidamente la salida del laberinto que las personas sin él. A los investigadores de Osnabrück les interesaba especialmente cuan profundamente la orientación magnética se había grabado en el cuerpo de los probantes. Reaccionaban estos más bien conscientemente a las nuevas señales vibratorias o lograban estas señales producir efectos „corporales“, es decir, inconscientes?

Para comprobarlo los cientificos sentaron a los probantes en una silla giratoria. Normalmente, durante una rotación o giro, los ojos permanecen un corto tiempo fijos al objeto mirado. Luego abruptamente pueden entender el movimiento giratorio. Finalmente se fijan de nuevo en un objeto y después siguen el movimiento giratorio del cuerpo. Esta ritmica secuencia de los movimientos oculares son dirigidos automaticamente por el así llamado aparato vestibular del oído interno.

Este está construido de tal manera que después de un minuto o dos se pierde el sentimiento de estar girando. Quizás conozcan ustedes ese sentimiento de sus visitas a los parques de atracciones cuando han estado largo tiempo con los ojos cerrados en una silla giratoria y olvidan en algún momento que están girando y sus ojos también olvidan que giran. Eso quiere decir que ya no hacen esos movimientos ritmicos. Pero nuestros cinturones no han olvidado que giran. Nos dicen constantemente con su vibración: estan girando, estan girando! Y cuando lo han realmente internalizado como sentimiento
entonces los movimientos oculares deben mantenerse más tiempo porque el cuerpo „sabe“ como reflejo que están girando y eso es lo que se ha medido. Así en los probantes que han informado de un cambio en su percepción se ha comprobado igualmente ese efecto en el movimiento ocular ritmico.

Los ojos del probante efectivamente no cesaron de moverse continuamente ritmicamente junto con el cuerpo. Según Peter König, las señales vibratorias del cinturón ejercen a ojos vistas un profundo e inconsciente efecto en el sentimiento corporal- se convirtieron en una experiencia corporal interna. En cualquier caso, en cuatro de los cinco probantes, solamente uno no reaccionó a las vibraciones. Además los probantes sensibilizados informaron que sus vivencias subjetivas habían cambiado. Por ejemplo, contaron a los investigadores que habían percibido su entorno mucho más clara y ordenadamente cuando tenían el cinturón vibratorio.

Así cuando abrimos la puerta se tiene el sentimiento, okay, el corredor va a a la derecha y a la izquierda, luego hay ese cruce en forma de T, después tengo que ir todo derecho y se tiene un sentimiento de cómo estan ordenadas las habitaciones alrededor. Y cuando andan con el cinturón puesto ese ambito perceptivo es diez veces mayor. Entonces tienen una comprensión completamente distinta del orden espacial.
Tienen una vivencia más completa y panorámica de una ciudad cuando la recorren en tales condiciones porque cuando van por cualquiera de sus rincones mantienen la orientación. Eso quiere decir que tienen un sentimiento de las relaciones espaciales, dónde viven, dónde esta el lugar de trabajo, dónde queda la Estación Central de trenes, dónde está el Mercado – como a vista de pájaro se tiene una perspectiva completamente clara de las relaciones espaciales.

La señal vibratoria corporal „Aquí es el Norte“ cambia pues también decisivamente la vivencia espiritual de la persona que hace el test. Ésta es un buena prueba de lo fructifero del concepto de „corporeización“ o Embodiment. Por supuesto, los probantes pierden rapidamente esas capacidades cuando se les quita el cinturón. Aparentemente, el nuevo „sentido vibratorio“ ha de estar activo constantemente para que produzca efectos. Para Peter König esto no resulta sorprendente ya que no se trata de un sentido anclado como resultado de la evolución en el cerebro humano. Nuestro cientifico puntualiza los resultado de su experimento sobre el espiritu humano con nuevo sentido corporal de la siguiente manera:

No sabemos por qué algunas de las personas participantes informan y otras no. Yo sólo puedo puedo asegurarles : eso funciona!

Para mejor fundamentar sus resultados Peter König quiere en el futuro mandar más probantes con el citurón vibratorio a experimentar por el mundo. Entonces investigará también qué efectos tiene este „nuevo sentido orientativo“ sobre el cerebro.

Entre los fenómenos más enigmáticos que se han desarrollado con la Evolución se encuentran las experiencias de los seres humanos de poseer un „Yo“ idéntico. Enigmático puesto que en el espíritu humano tienen lugar permanentess cambios: cambios de la percepción, de los sentimientos y de los pensamientos. Para Shaun Galagher, predecesor del pensamiento del Embodiment, la raíz de la Identidad-del-Yo no se puede encontrar en el espíritu mismo, sino únicamente en el cuerpo.
Hay algo que mantiene nuestro Yo en el cambio de una situación a otra, ya que si no perderiamos nuestra identidad. La pregunta sobre qué es no se puede responder buscando un área especial del cerebro para ese Yo. Hay que ir más allá del cerebro. Tenemos que referirnos a una continuidad que está anclada en el conjunto de nuestro cuerpo. Este cambia muy despacio
y tiene un par de carácteristicas corporales que permanecen iguales y que determinan nuestra experiencia del mundo. Hay por tanto una cierta continuidad en mi experiencia de mí mismo porque mi cuerpo posee tal continuidad y esa continuidad se representará en el cerebro.

Pudiéndose apreciar que esos fundamentos corporales sobre los que construye el Yo han de ser diferenciados en sí mismos.
Yo diferencio por una parte una „imágen-corporal“, una imagen o representación percibida conscientemente de mi propio cuerpo. Se compone de una serie de convicciones que yo tengo sobre mi cuerpo – que es bello, grueso o delgado – o de sensaciones de mi cuerpo – me siento bien o no? Aquí el cuerpo es siempre un objeto sobre el que yo reflexiono, que percibo y que siento. En contraste con eso está lo que yo denomino „esquema-corporal“ que es un mecanismo que trabaja principalmente de forma inconsciente. Es responsalbe de que me mueva adecuadamente en el mundo, organiza mis movimientos corporales. Yo opino que es sumamente importante diferenciar estas cosas.
– Wenn bestimmte Gehirnstörungen auftreten, können Körperimage und Körperschema in Widerspruch zu einander treten. Zum Beispiel beim so genannten Neglect. Dieser Hirndefekt macht es den Betroffenen unmöglich, etwa die Seite rechts von ihrer Körpermitte wahr zu nehmen. Die Patienten behaupten dann zum Beispiel, dass sie keine rechte Hand mehr besitzen, weil sie sie nicht mehr sehen. Sie benutzen aber die rechte Hand noch, um zum Beispiel eine Tür zu öffnen. Ihr bewusstes Körperimage hat die rechte Hand verloren, ihr unbewusstes Körperschema jedoch arbeitet noch mit dieser Hand. Das Körperbewusstsein und der unbewusst handelnde Körper können auseinander treten – und zwar umso stärker, je verwirrter der Geist ist.

Das ist, wie wenn etwas kippt und dann ist man weg. Es war alles zuviel, es war wie wenn die Filterung nicht mehr funktioniert, wenn einfach alle Eindrücke, alles, alles kommt nur noch rein und man ist wie ausgeliefert. Man kann keine Prioritäten setzen, auch gedanklich, was ist wichtig, was ist nicht so wichtig – ist wirklich „scheißegal“.

Sophie S. möchte anonym bleiben. Denn sie erlitt einen psychotischen Zusammenbruch und musste sich in psychiatrische Behandlung begeben.

Also: völliger – ja so wie ein Zusammenbruch, so wie ein Kollaps eben: Zuviel Eindrücke, zu viele Gefühle, zuviel Chaos, zuviel – es war einfach alles zuviel!

Sophie S. vivió su psicósis como un asalto brutal del mundo exterior a su mundo interno. La frontera entre Espíritu, Cuerpo y Mundo Exterior cambió y se derrumbó repentinamente. Entre otras cosas tales descripciones estimularon al Professor en Psiquiatría de Magdeburg Georg Northoff a aplicar el concepto del Embodiment a las enfermedades psquiatricas. Northoff intenta entender cómo el sufrimiento psíquico podría estar concatenado con una relación perturbada entre el Cuerpo y el Medio Ambiente. Por ejemplo, cuando se trata de un paciente depresivo.

Da ist eine abnorme Traurigkeit und vor allem: die sind nicht mehr in der Lage, irgendetwas Schönes und Glückliches zu erleben. Daneben weisen diese Patienten auch ganz starke kognitive Symptome auf, also dass sie immer wieder zirkulierende Gedanken haben, sie machen sich selber Vorwürfe, Schuldgefühle und häufig zirkulieren dann diese eigenen Gedanken immer nur um das eigene Ich – „ich habe Schuld“, „ich bin an allem Schuld“, „ich kann die Dinge nicht zahlen“ – und einen verstärkten Ich-Fokus. Und darüber hinaus weisen diese Patienten dann auch starke körperliche Veränderungen auf, also unspezifische Schmerzsymptome oder Herzdruck oder Unwohlsein und keinen Appetit und natürlich, jeder depressive Patient kennt das, auch die starke Schlaflosigkeit.

Wie können die um das eigene Ich kreisenden Gedanken der Patienten mit ihren körperlichen Problemen zusammenhängen? Georg Northoff geht in seinem Modell zunächst von der Beobachtung aus, dass das Fühlen und Denken von Depressiven nicht mehr wie üblich funktioniert. Normalerweise existiert im Gehirn ein dynamisches Gleichgewicht zwischen den Hirnarealen fürs Denken und Fühlen. Bei starken Gefühlen verbrauchen Gebiete in der Mitte des Stirnhirns mehr Energie, während seitliche Areale im Stirnhirn ihre Aktivität zurück schrauben. Bei starken kognitiven Anstrengungen hingegen ist es umgekehrt. Gedanken und Gefühle teilen sich offenbar brüderlich die begrenzte Menge an Energie, die im Gehirn zur Verfügung steht. Bei Depressiven jedoch, fand Georg Northoff, arbeiten die emotionalen Regionen generell zu stark und die kognitiven zu schwach.

Das heißt, die Patienten können möglicherweise nicht mehr so flexibel die verschiedenen Aktivierungsmuster aktivieren, sondern sind quasi blockiert in einem bestimmten Aktivierungsmuster und können das Verhältnis zwischen Kognition und Emotionen nicht mehr so feinsinnig, so elegant modulieren wie wir das im gesunden Zustand können.

Das Gehirn von Depressiven verstärkt also die Emotionen so stark, dass sie mit ihrem rationalen Denken nur noch schwer dagegen ankommen. Das, so glaubt Georg Northoff, führt dazu, dass sie nicht mehr frei und ungezwungen über ihre Beziehungen zur Umwelt nachdenken können. Der Horizont ihres Denkens wird stark auf unmittelbare Gefühle eingeschränkt – unmittelbare Gefühle aber drücken vor allem die Befindlichkeit des eigenen Körpers aus. Dadurch wird der Körper von Depressiven sozusagen zum Gefängnis ihrer Psyche.

Er wird hier quasi zu einer Blockade und die ganze Aufmerksamkeit richtet sich nur noch auf den eigenen Körper und nicht mehr auf die Umwelt, und daher haben sie dann auch diese körperlichen Symptome, die möglicherweise durch diese verstärkte Aufmerksamkeit auf den eigenen Körper und der verringerten Aufmerksamkeit auf die Umwelt zustande kommt, das ist die Hypothese.

Eine Hypothese, die momentan noch sehr spekulativ ist. Georg Northoff meint aber, mit ihr zumindest erklären zu können, warum Depressive so oft vom körperlichen Gefühl der inneren Lähmung übermannt werden und für rationale Argumente kaum mehr zugänglich sind. Ob und wie Depressionen aus gestörten Körper-Umwelt-Beziehungen entstehen, ist bis jetzt aber noch nicht wirklich geklärt. Georg Northoff will in diese Richtung weiter forschen.

Geist und Psyche, ob krank oder gesund, sind eng ins Wechselspiel zwischen Körper und Umwelt eingebunden. Das ist sozusagen die Minimalaussage des Embodiment-Konzepts. Dessen Vordenker Shaun Galagher geht jedoch noch einen großen Schritt weiter: Für ihn entsteht der Geist gewissermaßen aus den Bewegungen des Körpers in der Umwelt.

Für mich ist der Geist keine Substanz, die man an einem bestimmten Ort festmachen könnte. Der Geist ist vielmehr so etwas wie die Summe der Erfahrungen meiner Körperbewegungen. Er entwickelt seine Gestalt aus meinen Bewegungen in der Welt heraus.

Vom Zusammenhang zwischen Geist und Bewegung sind nahezu alle Vertreter des Embodiment-Konzepts fasziniert. Manche halten ihn sogar für den Schlüssel, um den Geist künstlich nachbauen zu können.

Ein Hund hoppelt aufgeregt über den Fußboden, weicht Hindernissen aus, läuft mal langsamer, mal schneller. Der Hund besteht aus Metallstangen, an denen Gewichte und ein Motor befestigt sind. Auf seinen metallenen Pfoten befinden sich Drucksensoren, die messen, wie stark er die Beine auf den Boden setzt. Wir befinden uns im Labor für Künstliche Intelligenz der Universität Zürich.

Dieses Geräusch kommt von einem Gebilde, das einem Comic entsprungen sein könnte: eigentlich ist es unbeschreiblich, es ähnelt weder Tier noch Mensch. Sein Kern besteht aus einem länglichen, elastisch federnden Metallteil, das auf sensorbehafteten Metallfüßen steht. Auf diesen gleitet oder hüpft es über den Boden. Genau so wie der Roboterhund besitzt diese Spielzeugfigur keine zentrale Steuereinheit, die ihre Bewegungen reguliert. Allein die Drucksensoren, der Motor, die Körpergewichte und die elastischen Schwingungen der Konstruktion sorgen dafür, dass sich die Gestalt in rhythmische Gehbewegungen einschwingt und über den Boden hüpft. Dabei steuert der Motor nicht direkt die Beine, sondern er setzt nur die Teile der Konstruktion gegeneinander in Bewegung. Die der jeweiligen Geschwindigkeit angemessene Gehbewegung findet die Konstruktion dann ganz von selbst. Erstaunlicherweise ist sie in der Lage, zwanzig verschiedene Gangarten ausführen, die jeweils von der Motoreinstellung abhängig sind. Durch das Züricher Labor für Künstliche Intelligenz hoppeln, wippen, laufen oder schwimmen noch viele andere solcher merkwürdiger Gestalten.

Rolf Pfeifer, der Leiter des Züricher Labors, hat früher versucht, in klassischer Weise künstliche Intelligenz zu erschaffen. Er schrieb Software-Programme, um Robotern oder Expertensystemen Intelligenz einzuhauchen. Da er damit aber nicht allzu weit kam, wurde er zu einem der Vordenker der Embodied Artificial Intelligence, einem neueren Zweig der Künstlichen-Intelligenz-Forschung, in dem man davon ausgeht, dass Intelligenz zunächst einmal verkörperte Intelligenz ist.

Das ist die Grundhypothese und deshalb untersuchen wir jetzt Fortbewegung. Da ist es eben so – Intelligenz, überhaupt intelligentes Verhalten – dass wir verstehen müssen, wie diese Fortbewegung überhaupt zustande kommt, wenn wir letztlich verstehen wollen, wie daraus Intelligenz entstanden ist. Und ich denke, wir müssen eine solche Entwicklungsperspektive einnehmen, nicht, also das Baby entwickelt sich ja auch so, und ich denke für das Verständnis bringt das viel mehr als wenn ich schon das allerkomplexeste System nehme und da versuche, das zu reproduzieren, weil dann werde ich viel zu viel von meinen eigenen Vorstellungen da hineinproduzieren.

Fange bei einfachen Problemen an und versuche, sie so einfach wie möglich zu lösen. Das ist der Leitsatz von Rolf Pfeifer. Intelligenz liegt zunächst in der Morphologie, in der Gestalt des Körpers selbst, sagt Rolf Pfeifer – oder in der Konstruktion einzelner Körperteile.

Wenn ich einen Arm nehme, der da schwingt, so lose schwingt. Der macht eine komplizierte Bewegung. Aber die neuronale Steuerung für diesen Arm, die ist extrem einfach, weil einerseits die Schwerkraft die Arbeit übernimmt und andererseits die entsprechende Morphologie und die Materialeigenschaften des Körpers – also wir würden dann vielleicht Anatomie und Gewebeeigenschaften sagen beim Menschen – die übernehmen gewissermaßen diese Tätigkeit. Das heißt das neuronale System „weiß“ in Anführungszeichen, dass es fast nichts tun muss, weil diese Funktion vom Körper übernommen wird.

Das informationsverarbeitende Gehirn muss oft nur grob die Bahn der Gelenke oder die Elastizität der Muskeln steuern, alles andere macht die körpereigene Intelligenz von selbst, wenn wir gehen oder etwas greifen. Dieses arbeitsteilige Zusammenspiel zwischen der Intelligenz des Gehirns und der Intelligenz des Körpers möchten die Züricher Forscher mit ihren diversen Roboterprojekten immer besser verstehen und nachbauen. Dazu analysieren sie die Eigenschaften natürlicher Materialien – auch über den Menschen hinaus.

So ungefähr nimmt eine Ratte mit ihren Barthaaren ihre Umwelt wahr. Die Züricher Robotiker haben ein Rattenhaar einfach auf ein Mikrofon geklebt, es über unterschiedlichste Materialien bewegt und dabei seine Schwingungen gemessen. Das überraschende Ergebnis: Es reagierte subtiler als jedes vergleichbare künstliche Material. Rolf Pfeifer fordert daher, man müsse für intelligente Roboter gegebenenfalls auch natürliche Materialien verwenden, um der Intelligenz des Körpers nahe zu kommen. Etwa bei dem Europäisches Robotergroßprojekt „ICUB“, bei dem sich die Forscher bis zum Jahr 2008 der körperliche Intelligenz eines zweieinhalbjährigen Kindes annähern wollen. Die Muskeln dieses Roboters, der zunächst einmal lernen soll, gezielt zu krabbeln und zu greifen, müssten daher eigentlich aus menschenähnlichem Muskelmaterial sein.

Das haben wir eigentlich von Anfang an ins Auge gefasst und ich bin da gewissermaßen etwas das morphologische Gewissen in diesem Projekt. Dann hat man aber entschieden, das kennt man weniger gut. Muskeln, das sind hochgradig nichtlineare Gebilde, da weiß man nicht so richtig, wie man die steuern soll und das weiß man halt bei klassischen Elektromotoren sehr viel besser. Und da hat man gesagt, damit man jetzt einfach mal anfangen kann und wirklich etwas mal zu Stande bringt, das funktioniert, geht man eher klassisch vor, ist sich aber bewusst, dass eigentlich die nächste Generation anders aussehen müsste.

Ist das die Zukunft der künstlichen Intelligenz: Roboter aus menschenähnlichem Material zu bauen? Die Frage ist: Wie weit kommt man letztlich mit diesem Konzept einer verkörperten Roboterintelligenz, auch wenn man künftig natürliche Sehnen, Muskeln oder andere Naturmaterialien einsetzen kann? Lässt sich nur das nachbauen, was an Intelligenz direkt in der Körpermorphologie und in deren Umweltinteraktion steckt – oder kann man von da aus auch abstrakte Fähigkeiten des Geistes wie Sprechen oder Denken entwickeln? Rolf Pfeifer ist zuversichtlich.

Nehmen wir ein mathematisches Konzept – also viel abstrakter als mathematisch können sie ja nicht werden – nehmen wir das Konzept der Transitivität. Transitivität heißt, dass wenn A größer ist als B und B größer ist als C, dann ist A auch größer als C. Das ist ein abstraktes mathematisches Konzept. Jetzt hat Linda Smith, eine Entwicklungspsychologin, mit Kindern Experimente gemacht. Da hat sie gesagt, das ist ja gar nicht so wahnsinnig schwierig, dieses abstrakte Konzept: ich habe hier einen Behälter oder einen Sack und dann habe ich da einen kleineren Behälter, da kann ich den da rein tun, und dann kann ich den anderen, noch einen kleineren, den kann ich da auch rein tun. Und da sehen die Kinder sofort: aha, der kleinste ist ja auch im größten drin. Dann haben sie bereits so wirklich „fully embodied“ dieses abstrakte Konzept der Transitivität an diesem einfachen Beispiel erfahren. Also so ein riesiger Schritt ist gar nicht von diesem Embodiment bis zu diesen abstrakten Konzepten, man tut immer so, wie wenn das so wäre, aber ich habe das Gefühl, da ist eine viel direktere Relation da.

Kinder, die ganz spontan mit verschieden großen Behältern spielen und sie ineinander schachteln, erwerben so rein körperlich die Grundlagen, um das mathematische Prinzip der Transitivität zu verstehen. Dementsprechend hat Rolf Pfeifer einen Traum: Er hofft, dass Roboter ähnlich wie Kinder durch körperlichen Interaktionen mit der Umwelt – quasi von selbst – höhere geistige Eigenschaften entwickeln – als immer abstrakter werdende Muster von zunächst oft nur reflexartigen Verhaltensweisen. Eine Roboterutopie, die heute schon gemischte Reaktionen hervorruft.

Ich denke schon, dass diese Erkenntnisse, die sich aus diesem Embodiment ergeben, eigentlich unser Menschenbild und vielleicht auch unser Weltbild verändern werden. Und für die einen ist das schrecklich und für die anderen ist das eigentlich eine gute Sache. Wenn das reflexartig funktioniert, kann ich sagen: das ist ja bestens, da brauche ich mich nicht drum zu kümmern. Und die anderen finden das schrecklich, weil sie denken, das habe ich ja nicht mehr unter Kontrolle.

Wobei es natürlich genügend KI-Forscher gibt, die das Embodiment-Konzept grundsätzlich bezweifeln und solche Menschenbilddiskussionen für überflüssig halten. Aber auch unter den Verfechtern des Embodiment gibt es unterschiedliche Positionen darüber, wie weit man mit dem Konzept gehen sollte: Ist der Geist tatsächlich nur das Folgeprodukt von Reflexen, die sich in der Beziehung zwischen Körper und Umwelt eingespielt und bewährt haben? Der Embodiment-Vordenker Shaun Galagher spricht zwar nicht von „Reflexen“, aber er glaubt, dass alles Geistige letztlich verkörpert ist.

Para mí no hay nada que no esté corporeizado, no excluyo ni siquiera las teorías. Las narraciones se componen naturalmente ligüisticamente. Pero si me preguntan: qué es la Lengua? En un cierto sentido la Lengua es el perfeccionamiento motórico del cuerpo. Hay sonidos verbales, señales con las manos, gestos que son en primera instancia movimientos corporales. La lengua totalmente desarrollada eleva esto a un nivel más elevado, pero las exteriorizaciones lingüisticas que resultan tienen sus raices en experiencias corporales y yo estoy convencido de que no nos podemos desatar totalmente de ello.
El filósofo de Bochum Albert Newen, sin embargo, pese a simpatizar con el concepto del Embodiment, ve la cosa de manera algo diferente.
Embodiment debería abarcar todo fenómeno que en una manera indispensable sea corporeizable, encarnable, personificable. Y esto deberá diferenciarse de una trivial corporeización. Nuestros gestos faciales dan por ejemplo una muy esencial forma de corporeización o personificación dado que lo que un gesto facial expresa en su totalidad y diferencia solamente puede ser transmitido por medio de un gesto facial y no a través de una descripción. Cuando utilizamos un lenguaje vamos más allá de un esencial corporeización (Embodiment), ya que desarrollamos entonces unas representaciones que podemos emplear independientemente de una percepción concreta y, a decir verdad, de una forma ideal nos podemos echar al sofa y reflexionar sobre lo que queremos hacer mañana, hacer un pla y ese plan puede ser al día siguiente nuestra orientacion en las tareas. Todo ello solamente es posible porque tenemos a nuestra disposición representaciones que son independientes de cualquier contexto o de situación. Eso nos caracteriza esencialmente a nosotros, seres humanos, y parece también ofrecernos una enorme posibilidad de acciones distintas.

Si el espíritu corporeizado en sentido sentido estricto solamente es una parte del espíritu humano o si el espíritu en su totalidad se deja reconstruir a partir de las raices del Medioambiente-Cuerpo ha de quedar como cuestión abierta. Una cosa parece cierta y es que a partir del programa investigativo del Embodiment aparecen importantes sugestiones sobre la naturaleza y las raices del espíritu